Reforma para mover un baño en Zaragoza

Es emocionante vivir el proceso de una reforma integral. El orgullo que te recorre el cuerpo a la par del agradecimiento que sientes por los que han hecho posible que todo el trabajo haya merecido la pena, alimentan las ganas de enfrentarse a cada proyecto de reforma como si fuera el último. Desde el primer contacto con el cliente y la ilusión que se genera tras la primera reunión hasta los innumerables obstáculos que se plantean durante la reforma y el insaciable empeño por superarlos (“pequeñas victorias”) son los factores que hay que tener en cuenta para acometer toda reforma integral de vivienda.

La mayoría de las viviendas que hemos reformado en Zaragoza, debido principalmente a la evolución del ser humano dentro de su hábitat, llevan consigo un cambio de distribución integral cuyo principal condicionante acaba siempre siendo el baño. El baño como aquella estancia que debe desaguar mediante un tubo de 110 mm de diámetro, es el elemento más complejo de reubicar pero, aun así, no es imposible y, a decir verdad, en pocas ocasiones nos hemos dado por vencidos.

"La mayoría de las viviendas que hemos reformado en Zaragoza llevan consigo un cambio de distribución integral cuyo principal condicionante acaba siempre siendo el baño."

Hace ya un tiempo que acabamos nuestra vivienda omelette, una reforma integral en una vivienda de 55 m2 en Zaragoza. La propuesta que le encajaba al cliente contaba con la particularidad de ubicar dos baños alejados hasta 6 m de la bajante general.  A nuestro favor teníamos que el pavimento de la vivienda presentaba un recrecido considerable hasta la cota del forjado, por lo que rebajamos toda la superficie unos 10 cm hasta alcanzar los bloques de hormigón que formaban parte de la cota superior de la capa de compresión. En contra, teníamos encajar las piezas dentro de un espacio muy reducido donde cada movimiento suponía un reajuste total del resto de los espacios.

En el aseo más cercano a la bajante el problema fue una jácena de descuelgue de hormigón que impedía la conexión con el inodoro. La solución se centró en dos puntos clave: el desplazamiento mínimo del tabique sobre la viga ya que afectaba directamente al ancho del pasillo y el ocultar la cisterna del inodoro en dicho tabique para darle más amplitud al aseo. Esto provocó una reubicación en planta que influyó sobre el baño incluido en la habitación

El baño en suite fue más complejo y aunque en este caso teníamos el sentido de las viguetas a nuestro favor, el recorrido hasta la bajante superaba los seis metros. Para reducir distancias se propuso dividir el baño en dos zonas, una más pública nada más acceder al dormitorio, con un lavabo doble que compartía desagüe con el aseo de invitados y una más privada con el inodoro y el plato de ducha.

Para conseguir llevar el desagüe hasta la general fueron clave tanto los tabiques, que ayudaron a ganar pendiente y recorrido a través de ellos, como el juego con los distintos diámetros de las tuberías que permitieron ir reduciendo la altura del pavimento final. La toma de cada decisión giraba en torno a garantizar la pendiente del saneamiento adecuada para su correcto funcionamiento.

Como remate final de la reforma se recreció y niveló toda la superficie de la vivienda planteando dos cotas distintas en extremos opuestos de la vivienda a reformar (zona de noche y zona de día). Esta diferencia de cotas se salvó planteando el pasillo con una ligera pendiente y aunque a priori supuso el peaje que el cliente tuvo que pagar para poder disfrutar de dos baños, se convirtió en una curiosa particularidad de la vivienda que sin duda juega a su favor.

El cliente y su vivienda se presentan cada día como un nuevo proyecto y el objetivo de cumplir sus expectativas, se convierte en un apasionante desafío que en Cronotopos nos encanta acometer cuestionando lo preestablecido. Hay que empatizar lo suficiente como para ser capaz de ver a través de sus ojos y proyectar las ideas pasando por el filtro técnico que las haga viables. En este caso la vivienda comenzó siendo un pasillo clásico en que distribuía a sus diferentes estancias y se acabo suprimiendo el pasillo y obteniendo un baño más y una zona común mucho más amplia.

"Como remate final de la reforma se recreció y niveló toda la superficie de la vivienda planteando dos cotas distintas en extremos opuestos de la vivienda a reformar (zona de noche y zona de día)."

Escrito por Alba Llucia Fornés Argilés, publicado por Cronotopos Arquitectura