Vivienda bifásica

Vivienda modular

Vivienda Bifásica

Reforma y diseño para una vivienda

Vivienda Bifásica

Reforma y diseño para una vivienda

Vivienda Bifásica

Reforma y diseño para una vivienda

Vivienda Bifásica

Vivienda modular

La vivienda bifásica de Zuera nos supuso un reto para combinar lo tradicional con lo contemporáneo, añadiendole una columna vertebral.

La vivienda bifásica de Zuera nos supuso un reto para combinar lo tradicional con lo contemporáneo, añadiendo una columna vertebral.

La vivienda bifásica de Zuera nos supuso un reto para combinar lo tradicional con lo contemporáneo, añadiendo una columna vertebral.

La vivienda bifásica de Zuera nos supuso un reto para combinar lo tradicional con lo contemporáneo, añadiendo una columna vertebral.

La vivienda bifásica de Zuera nos supuso un reto para combinar lo tradicional con lo contemporáneo, añadiendo una columna vertebral.

Cliente: Silvia y Miguel
Superficie: 231 m2
Estado:
Finalizado
Cronología: 2019
Localización: Zaragoza
Tipo de obra: Vivienda modular

Cliente: Silvia y Miguel
Superficie: 231 m2
Estado:
Finalizado
Cronología: 2019
Localización: Zaragoza
Tipo de obra: Reforma y diseño de una vivienda

Cliente: Silvia y Miguel
Superficie: 231 m2
Estado:
Finalizado
Cronología: 2019
Localización: Zaragoza
Tipo de obra: Reforma y diseño de una vivienda

Cliente: Silvia y Miguel
Superficie: 231 m2
Estado:
Finalizado
Cronología: 2019
Localización: Zaragoza
Tipo de obra: Reforma y diseño de una vivienda

Cliente: Silvia y Miguel
Superficie: 231 m2
Estado:
Finalizado
Cronología: 2019
Localización: Zaragoza
Tipo de obra: Vivienda modular

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

La fachada, representa también esa dualidad en el proyecto de la vivienda bifásica. En ella encontramos una celosía de nueve metros de altura y que integra tanto electricidad como también agua, contadores y, asimismo el interfono para entrar en la vivienda. Eso pertenece a la parte tecnológica, mientras la parte tradicional está representada por esa piedra y ese balcón, que es lo único que da escala a la vivienda.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

Este discurso proyectual aparece en las dos plantas traduciéndose en lo mismo, la parte tecnológica es donde están todos los servicios, las máquinas… Y la tradición que es donde están principalmente las estancias como el salón que está en la zona vernacular, y es donde han nacido esos arcos que al final nos recuerdan a esa bóveda aragonesa de hace siglos.

El cuarto de Paula, la hija de Miguel y de Silvia, es el único cuarto que da a la calle y la única ventana que da directamente al espacio exterior. Al final es un balcón que está metido en una fachada de piedra. La particularidad de este cuarto es que tiene una doble altura, donde paula estudia abajo, y duerme arriba. Arriba, en su planta exclusiva tiene un espacio de esparcimiento para poder jugar, leer y sacar una segunda cama. Mientras que abajo que es donde tiene la luz directa es un espacio de concentración y estudio.

El cuarto de Paula, la hija de Miguel y de Silvia, es el único cuarto que da a la calle y la única ventana que da directamente al espacio exterior. Al final es un balcón que está metido en una fachada de piedra. La particularidad de este cuarto es que tiene una doble altura, donde paula estudia abajo, y duerme arriba. Arriba, en su planta exclusiva tiene un espacio de esparcimiento para poder jugar, leer y sacar una segunda cama. Mientras que abajo que es donde tiene la luz directa es un espacio de concentración y estudio.

 

El cuarto de Paula, la hija de Miguel y de Silvia, es el único cuarto que da a la calle y la única ventana que da directamente al espacio exterior. Al final es un balcón que está metido en una fachada de piedra. La particularidad de este cuarto es que tiene una doble altura, donde paula estudia abajo, y duerme arriba. Arriba, en su planta exclusiva tiene un espacio de esparcimiento para poder jugar, leer y sacar una segunda cama. Mientras que abajo que es donde tiene la luz directa es un espacio de concentración y estudio.

 

El cuarto de Paula, la hija de Miguel y de Silvia, es el único cuarto que da a la calle y la única ventana que da directamente al espacio exterior. Al final es un balcón que está metido en una fachada de piedra. La particularidad de este cuarto es que tiene una doble altura, donde paula estudia abajo, y duerme arriba. Arriba, en su planta exclusiva tiene un espacio de esparcimiento para poder jugar, leer y sacar una segunda cama. Mientras que abajo que es donde tiene la luz directa es un espacio de concentración y estudio.

 

El cuarto de Paula, la hija de Miguel y de Silvia, es el único cuarto que da a la calle y la única ventana que da directamente al espacio exterior. Al final es un balcón que está metido en una fachada de piedra. La particularidad de este cuarto es que tiene una doble altura, donde paula estudia abajo, y duerme arriba. Arriba, en su planta exclusiva tiene un espacio de esparcimiento para poder jugar, leer y sacar una segunda cama. Mientras que abajo que es donde tiene la luz directa es un espacio de concentración y estudio.

 

Respecto al cuarto de Miguel y Silvia, la cubierta baja y sube, y eso ayuda a diferenciar dos estancias dentro del mismo cuarto, y lo hace justo encima de su cama. Por otro lado, hay una transición hacia el baño en suite, que se pasa por el vestidor y por una zona de lavandería. Particularmente en este caso, como la unidad familiar son 3, decidimos que la lavandería estuviera en esa transición de ese cuarto, conectada con la terraza interior y más privativa.

Respecto al cuarto de Miguel y Silvia, la cubierta baja y sube, y eso ayuda a diferenciar dos estancias dentro del mismo cuarto, y lo hace justo encima de su cama. Por otro lado, hay una transición hacia el baño en suite, que se pasa por el vestidor y por una zona de lavandería. Particularmente en este caso, como la unidad familiar son 3, decidimos que la lavandería estuviera en esa transición de ese cuarto, conectada con la terraza interior y más privativa.

Respecto al cuarto de Miguel y Silvia, la cubierta baja y sube, y eso ayuda a diferenciar dos estancias dentro del mismo cuarto, y lo hace justo encima de su cama. Por otro lado, hay una transición hacia el baño en suite, que se pasa por el vestidor y por una zona de lavandería. Particularmente en este caso, como la unidad familiar son 3, decidimos que la lavandería estuviera en esa transición de ese cuarto, conectada con la terraza interior y más privativa.

Respecto al cuarto de Miguel y Silvia, la cubierta baja y sube, y eso ayuda a diferenciar dos estancias dentro del mismo cuarto, y lo hace justo encima de su cama. Por otro lado, hay una transición hacia el baño en suite, que se pasa por el vestidor y por una zona de lavandería. Particularmente en este caso, como la unidad familiar son 3, decidimos que la lavandería estuviera en esa transición de ese cuarto, conectada con la terraza interior y más privativa.

Respecto al cuarto de Miguel y Silvia, la cubierta baja y sube, y eso ayuda a diferenciar dos estancias dentro del mismo cuarto, y lo hace justo encima de su cama. Por otro lado, hay una transición hacia el baño en suite, que se pasa por el vestidor y por una zona de lavandería. Particularmente en este caso, como la unidad familiar son 3, decidimos que la lavandería estuviera en esa transición de ese cuarto, conectada con la terraza interior y más privativa.

Los baños son siempre una oportunidad hacia un mundo más intimo. La escenografía de Paula, al ser una niña preadolescente, es la más aséptica, cogerá su condición con las cositas que le ponga Paula.

El baño de servicio de la planta baja tiene una personalidad muy rotunda, quiere ser muy teatral y realmente impactar al invitado. El baño de ellos, es “ellos”, y dispone de piedra, tiene un hueco mínimo inferior que de alguna manera emula a los huecos mínimos y vernaculares de los baños de nuestros abuelos.


La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

 

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

 

 

 

 

 

Con respecto de la cocina de la vivienda, existe  esa cuestión que siempre tenemos con los clientes, de cocina separada o junta. Pues esta cocina tiene las dos cosas juntas. Al final, hay un módulo de cocina, que es un mueble que separa la cocina del salón pero que, de ese módulo también salen dos puertas, que no tienen ninguna guía, y que están perfectamente ocultas. Cuando esas puertas están abiertas, “se abre el telón”, y esa cocina es totalmente una estancia dependiente de ese salón, de esa vida en conjunto. 

 

La escalera está entre los dos mundos, el tecnológico del acero y el un poco más tradicional de la madera. Es una escalera muy especial que prácticamente vuela, y en un espacio tan estrecho como el pasillo, prácticamente desaparece.

La vivienda es altamente eficiente, tiene un sistema atento a su entorno; complementado con una aerotermia con suelo radiante y ventilación mecánica. Además, las propias celosías y los parasoles que hemos diseñado en todos los patios, ayudan a que sea más eficiente y la incidencia del sol cambie a lo largo del día.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

La vivienda bifásica se basa en la idea de generar un hogar construido en dos fases o CRONOS ubicados en un mismo TOPOS. Silvia y Miguel, procedentes de Zuera, localidad cercana a Zaragoza, decidieron fijar sus raíces en el pueblo donde nacieron y crecieron y, lo quisieron hacer, recordando esa tradición al mismo tiempo que no querían perder las comodidades que una vivienda de última generación pudiera ofrecerles. De esta forma el proyecto nace de una dualidad que combina la masa de los muros de carga vernaculares y tradicionales con la ligereza de su estructura metálica que se presenta como un elogio a la tecnología.

El terreno tenía únicamente una anchura de 7m que da a una de las principales calles del casco histórico; y un fondo de 30m que nos llevó a ser radicales y mostrar esa dualidad de proyecto dialogando longitudinalmente entre lo tradicional y lo contemporáneo.

El proyecto de vivienda esta articulado por una columna vertebral, que va de lado a lado de la casa, en la que se van pinchando un patio, con otro patio y hasta un tercer patio, que se alternan longitudinalmente en la casa como un zigzag que aparece y desaparece en el habitar de las casas tradicional y contemporánea. Empezamos con un patio que da a la fachada y que se muestra como la representación más tecnológica de la vivienda con una celosía de lamas verticales en dos frecuencias. El segundo patio, que está al otro lado de la escalera de esa columna vertebral, es donde está la tradición representada con un naranjo, un acabado en terracota y una dimensión de huecos comedida. El patio final, está también dividido en dos secciones; la vegetal, siendo la parte más contemporánea sobre la que vuelca el gran hueco de la cocina y la parte donde aparece de nuevo el terracota, como parte más vernacular.

Dibujo realizado por Alejandro Lezcano Maestre, Arquitecto Director en Cronotopos Arquitectura

Dibujo realizado por Alejandro Lezcano Maestre, Arquitecto Jefe en Cronotopos Arquitectura

Dibujo realizado por Alejandro Lezcano Maestre, Arquitecto Jefe en Cronotopos Arquitectura

Dibujo realizado por Alejandro Lezcano Maestre, Arquitecto Jefe en Cronotopos Arquitectura

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