Hay veces en la que nuestros clientes se ponen en nuestras manos y nos dan plena libertad para crear e intentar sacar lo mejor de ellos, de su actividad y de los espacios donde tenemos la suerte de trabajar. En otras ocasiones, mucho menos frecuentes, el cliente es un fiel activista del diseño y las tendencias, un torrente creativo capaz de lanzar 100 ideas por minuto siendo la mayoría de ellas fantásticas. Este reto ocurre muy pocas veces pero, cuando se presenta, nos encanta afrontarlo porque, es en estos casos cuando

"Pasamos de ser arquitectos de sueños a convertirnos en filtros de arquitectura y realidad."

Este fue el caso del diseño de interiores que tuvimos la suerte de acometer en el local comercial de Erebor Tattoo en Zaragoza. Por un lado estaba Pope que, como artista de tatuajes e interprete de intenciones, era capaz de generar 50 diseños dentro del mismo local comercial.
Por otro lado, estaba el equipo de CRONOTOPOS que, como generadores de espacios, intentábamos encontrar un argumento coherente, lineal y sobre todo económicamente viable, a esa lluvia de ideas constante.
El proyecto tuvo sus complicaciones pero, todo encontró su coherencia cuando entendimos que lo fundamental era mostrar el alma de Pope en el diseño de interiores del Local, lo importante era ser una criba y un filtro a su creatividad,
De la misma manera que sus tatuajes eran desordenados y caóticos, pero al mismo tiempo, precisos y llenos de intención, el diseño del local comercial tenía que conseguir ser una representación de él mismo, del cliente.
Diseñamos entendiendo el uso profesional que se iba a acometer en él pero también añadiendo a la ecuación la importancia de muchos de sus objetos y pertenencias.

"De la misma manera que sus ideales estaban representados a través de los tattoos de su cuerpo, su local comercial conseguiría mostrar los más profundo de su alma mediante los objetos que más le representaban."

La distribución interior por su parte, la diseñamos mediante un concepto de apertura-controlada que permitiera generar privacidad al tatuado y control total al tatuador. Nuestra labor fue distribuir los espacios eficientemente en la planta inferior ubicando los boxes de tatuaje, la entrada y las estancias de esterilización y aseo. Arriba, por lo contario, tenía que existir un espacio de inspiración que además controlara perfectamente el espacio inferior. El diseño del local se realizó para permitir controlar lo que estaba pasando en todo el local siempre que uno estuviera de pie, mientras que se podía esconder fácilmente a cualquiera que se encontrara sentado porque al final, el hacerse un tatuaje es un ritual que cada uno interpreta de una manera diferente.
Lo cierto es que el diseño de interiores, siendo una intervención de pequeña extensión económica, marcó unas líneas guía que visitadas unos meses después siguen funcionando. El local ahora se ha complementado con más objetos, pero sobre todo con muchos más clientes.
Nos enorgullece decir cuando hoy hablamos con Pope que el estudio de tatuajes crece más cada día, que en él ahora tatúan temporalmente artistas de todo el planeta y que, como si de cualquier otro cuerpo tatuado se tratara, éste sigue ganando experiencias y contando nuevas historias a través de sus objetos que seguro permanecerán ahí por mucho tiempo.

Escrito por Alejandro Lezcano Maestre, publicado por Cronotopos Arquitectura