Rehabilitación integral de edificios: de la ruina a un espacio urbano.

En nuestros posts anteriores hemos tratado diferentes formas de intervenir en la rehabilitación integral de edificios para proporcionar un nuevo uso a la sociedad y potenciar la esencia del edificio existente. Por un lado, hablamos de la manera de desarrollar una intervención global del proyecto como ocurre con la rehabilitación del antiguo hotel Palace de Alicante, manteniendo únicamente sus fachadas, hasta una intervención en dónde la rehabilitación es una pequeña parte de la misma como ocurre en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, pero no debemos olvidar la importancia del espacio urbano de las mismas. ¿Cómo podemos abordar la rehabilitación urbana de un entorno degradado ensalzando la esencia de un Bien de Interés Cultural?

El Castillo de Santa Bárbara de Alicante, catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural), y su entorno urbano más próximo es un gran ejemplo de cómo regenerar una zona degradada recuperando este hito de la ciudad, dando lugar a una progresión entre la trama urbana de Alicante y el monte Benacantil.

«¿Cómo podemos abordar la rehabilitación urbana de un entorno degradado ensalzando la esencia de un Bien de Interés Cultural?»

El encuadre histórico del castillo data del siglo XI cuando los árabes lo construyeron como alcazaba en el monte Benacantil gracias a su gran valor estratégico. Sin embargo, no queda prácticamente nada de este primer recinto fortificado debido a sus continuas transformaciones a lo largo de la historia. Otros datos cronológicos relevantes son la reconquista cristiana de la fortaleza por parte del futuro rey Alfonso X en el siglo XIII o la reforma del castillo que realiza Felipe II de Aragón durante la segunda mitad del siglo, convirtiéndolo en una fortaleza militar.
Desde entonces, el castillo ha sido testigo de múltiples batallas hasta que en 1893 se desartilló y fue deteriorándose poco a poco, sirviendo como alojamiento a enfermos de la peste y el cólera y como prisión durante la guerra civil española hasta el periodo de postguerra.
Finalmente, durante la década de los 60, el castillo fue restaurado y abierto al público, instaurando un ascensor para su acceso y en 2011 se terminó la última rehabilitación del castillo. Sin embargo, todas las actuaciones de rehabilitación se habían llevado a cabo en el BIC, pero no se había otorgado la importancia merecida a la regeneración urbana de este espacio fortificado.
Fue en 1994, cuando los arquitectos Marc Bigarnet & Frédéric Bonnet obtienen el segundo premio del concurso Europan 3 con su proyecto “Inhabited Landscape” y como consecuencia el Ayuntamiento de Alicante les confía la realización del proyecto para dar lugar a un parque urbano cuya construcción comenzó en febrero del 2000 y duró 26 meses.

“Todas las actuaciones de rehabilitación se habían llevado a cabo en el BIC, pero no se había otorgado la importancia merecida a la regeneración urbana de este espacio fortificado.”

La propuesta inicial del concurso pretendía abarcar de manera global el paisajismo de este entorno. La naturaleza tectónica del monte y el lugar donde iba a desarrollarse el proyecto había sido degradado poco a poco debido a sus desprendimientos , el difícil acceso al castillo y la orientación sudoeste. Por estos motivos, los arquitectos, a través de su propuesta, querían reconquistar el lugar generando una transición entre la trama urbana y este hito geográfico. Mediante esta actuación se pretende potenciar las partes altas del casco histórico de Alicante y revitalizar el nexo entre los barrios degradados con el centro urbano y el puerto, así como recuperar la unión del castillo con un entorno más natural.

“Los arquitectos, a través de su propuesta, querían reconquistar el lugar generando una transición entre la trama urbana y este hito geográfico.”

Para la rehabilitación del entorno urbano y el desarrollo del parque de la Ereta de Alicante, se siguen tres estrategias para adaptarse al terreno seco y erosionado característico del monte.
Por un lado, la relación entre lo urbano y el espacio fortificado se realiza de manera progresiva, manteniendo el aspecto crudo del monte. La zona relacionada con el casco histórico adquiere un carácter más urbano y conforme se asciende hacia el castillo se recorren diferentes atmósferas: desde una ladera con olivos, hasta la plaza Ereta y los pinos apareciendo, a continuación, una vegetación de carrasca local y gramíneas dispersas en la parte más cercana a la pendiente.
Por otro lado, se utilizan las exigencias técnicas para desarrollar el parque como una oportunidad de generar un entorno accesible. Por este motivo, los elementos fundamentales del parque están estrechamente relacionados con estas exigencias: el lindero es un camino que recoge las aguas pluviales o las terrazas de la ladera de los olivos asientan el suelo, reducen la erosión y absorben el agua cuando llueve. De esta manera, estas infraestructuras se convierten en elementos de ocio por y para la ciudad.
Por último, la tercera estrategia busca relacionar las diferentes escalas del proyecto y la ciudad de Alicante, conectando la escala arquitectónica, urbana, paisajística y técnica. Esta estrategia puede verse, por ejemplo en el terreno, que pasa a ser muro de contención para llegar a ser fachada.

“Para la rehabilitación del entorno urbano y el desarrollo del parque de la Erera de Alicante, se siguen tres estrategias para adaptarse al terreno seco y erosionado.”

Surge así este parque de siete hectáreas articulado por diversos espacios y cinco edificios integrados en él, desde zonas más intimas y limitadas como los úmbrales a espacios de reunión más amplios como la plaza de la Ereta en relación con el mar.
Estos motivos hacen que este parque de Alicante se haya convertido en la actualidad en un ámbito de conexión donde los lugareños pueden pasear y relajarse, a la vez que perciben las vistas de Alicante con el mar de fondo.
Por todo ello, se puede considerar un claro ejemplo de cómo el vacío que genera la ruina junto con los problemas relacionados de actuar en un entorno BIC son una oportunidad para regenerar el espacio urbano y una buena ocasión para recuperar el icono de la ciudad, revitalizando una zona olvidada.

“El vacío que genera la ruina junto con los problemas relacionados de actuar en un entorno BIC son una oportunidad para regenerar el espacio urbano.”

Escrito por María Callejero Blasco, publicado por Cronotopos

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