Un poco de historia…
Recientemente, la antigua Joyería Aladrén, local histórico de la calle Alfonso, reabrió sus puertas reconvertido en el Café 1885, gracias a los trabajos de restauración promovidos por D. Santiago Baselga y realizados por Cronotopos Arquitectura junto a un equipo de decenas de profesionales. El Gran Café Zaragoza fue el último servicio de este local, cerrando sus puertas en octubre de 2020.
En Cronotopos siempre se apuesta por la recuperación del patrimonio. Por ello, se realizó una exhaustiva recopilación de información sobre la historia de la joyería.

Archivo Heraldo de Aragón
El Café 1885 se trata de un emblemático establecimiento construido en 1885 en el nº 25 de la Calle Alfonso, apenas 20 años después de la apertura de esta vía en el casco antiguo de la ciudad, siguiendo el estilo ecléctico e historicista propio de finales del s. XIX. El proyecto fue realizado por el arquitecto Luis Aladrén y presentado por su hermano Alberto al propietario del inmueble, Mariano Baselga, quien quiso inaugurar aquí un comercio de lujo acorde con la nueva burguesía instalada en la zona. Es curioso como Luis Aladrén encargó la ornamentación de la joyería a un grupo de decoradores magistrales de Viena, quienes se basaron en un lenguaje renacentista alemán aún conservado en nuestros días.


Todos los trabajados han sido realizados con la idea de recuperar la esencia de la joyería
La característica fachada del establecimiento se conforma en chaflán con cuatro expositores acristalados, enmarcados por plafones rectangulares decorados con paneles de plata repujada y sobredorada con motivos vegetales. En fachada, según planos del archivo del arquitecto Luis Aladrén, observamos el acceso secundario en la calle Contamina el cual rehabilitamos. Además, se trabajó en la recuperación de toda la materialidad original, como los mármoles o relieves artesanales decorativos, los cuales se encontraban ocultos bajo multitud de capas de pintura. La puerta también es acristalada y se encuentra rematada por un entablamento y un pequeño frontón curvo.


Otros ejemplos de recuperación de elementos característicos son el reloj y el farolillo de la fachada, que dotaban de carácter a la gran marquesina metálica compuesta por piezas de fundición y cristales. Dicha marquesina, permite tamizar la fuerte luz de Zaragoza que, en conjunción con los plafones, mármoles y artesonados, generan un aura dorada que envuelve toda la fachada del Café 1885


A pesar del claro estilo art decó, los elementos clásicos se han combinado con materiales modernos
Al interior, el local presenta planta rectangular y está estructurado en tres salas, actualmente adecuadas a su nuevo uso como cafetería. Antiguamente una era la tienda propiamente dicha, la más amplia y cubierta por una techumbre acasetonada sujeta por columnas de hierro, otra era el despacho del dueño y otra era la trastienda o Salita de Luis XVI, llamada así por su recargada decoración. Cabe destacar el gran trabajo de recuperación de la Sala Luis XVI, la cual se encontraba en un estado pésimo tras años de expolio y mal mantenimiento. Además, se ha procedido a recolocar el arco central que presidía la sala principal de la joyería y el cual se desplazó en posteriores reformas.


Tras 9 meses de trabajos, en Cronotopos estamos emocionados con los resultados, pero, sobre todo, con la acogida del proyecto en todos los zaragozanos. Esperamos que el local recupere su esplendor de antaño, que se convierta en una referencia para la ciudad y que deje de ser esa joya en el recuerdo.

Escrito por Miguel Barriendos, publicado por Cronotopos